El gobierno federal y el Congreso de la Unión discuten la posibilidad de mantener un arancel de 210% a las importaciones de fructosa estadounidense, en reciprocidad a la negativa de EU de permitir la importación de los excedentes de azúcar mexicana.
La medida busca frenar las importaciones de fructosa una vez que prácticamente ha quedado cerrado el fallo de la OMC que consideró ilegal el impuesto interno aplicado a los refrescos que contienen fructosa.
Establecer un impuesto a la importación fue una propuesta que le planteó el gobierno federal al Congreso de la Unión desde 2001, pero los legisladores se opusieron, aprobando, en cambio, un Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) de 20% a los refrescos con fructosa, un gravamen que estarán obligados a quitar.
De eliminarse el IEPS, lo que sucedería es que el arancel simplemente cobraría relevancia, porque desde que fue decretado, ha permanecido su vigencia.
Si bien el arancel frenará las importaciones, dará plena libertad a las compañías de fructosa establecidas en México, como Archer-Daniels Midland Co., copropietaria de una planta de edulcorantes en Guadalajara, y Corn Producs International Inc, que llegó a recibir 20% de ganancias de sus operaciones en México.
Parte del debate consiste en si México debe apelar el fallo final de la OMC que consideró ilegal el IEPS a los refrescos endulzados con fructosa, un punto en el que la mayoría de los legisladores participantes está de acuerdo, simplemente con el fin de ganar tiempo en esta larga controversia. (Reportero: Roberto Morales)
